martes, 8 de marzo de 2011

Una mujer mata a golpes de DVD a un dependiente de la FNAC



Sabemos que ya hace tiempo que ha empeorado bastante la atención de los dependientes de la tienda del centro de Madrid conocida como FNAC. La mayoría de ellos son bastante antipáticos y lo que es peor no saben casi nada de la sección de la que son responsables. Por lo tanto da igual lo que les pidas que siempre contestan lo mismo: "no lo tenemos pero te lo podemos pedir".

La mujer acudió a la sección de packs y series de televisión. Siempre se quedaba largo rato mirando cómo la tenían colocada, pues le llamaba la atención tanto el orden, arbitrario a su parecer, así como el colorido de las carátulas. Le gustaba coger de vez en cuando una de las cajas de DVD y leer la ficha técnica o los extras que contenía. Y al acabar de ojear la caja, la depositaba en cualquier lugar, casi nunca en el mismo lugar de donde la había cogido.

El chico del chaleco verde, pues de este color es el chaleco que les identifica como dependientes de la tienda, la observaba sin dejar de resoplar. Menudo desorden estaba formando en la estantería la señora cambiando de sitio todas las cajas de las series. ¿Por qué no se estará quieta?, pensaba el chico.

domingo, 6 de marzo de 2011

Un Muerto en mi sofá.

No puedo dormir. Hace mucho calor, sudo y además tengo miedo. Vivo solo y aunque tengo edad suficiente para saber que en la oscuridad no hay nada, cuando apago la luz prefiero cerrar rápidamente los ojos y dormirme lo antes posible. Pero hoy, de nuevo, no puedo dormir.
El miedo a la oscuridad no lo arrastro de cuando era un mocoso, no, lo tengo ahora que me acerco claramente a los cuarenta. A veces razono, como ahora, me giro hacia la puerta del dormitorio y abro los ojos enfrentándome a este absurdo e infantil miedo. Y en la oscuridad no hay nada, absolutamente nada, como cabía esperar.
En cambio la luz del balcón ilumina tenuemente el comedor y refleja en la pared, eso sí, de forma espectral algunos muebles. Entonces fijo la mirada y comienzo a vislumbrar la librería, la mesa con sus sillas y algún cuadro. Menos mal que no veo con claridad el sofá, ese maldito sofá.
Siempre sucede. No llevo ni diez minutos tumbado y, aunque he ido antes de acostarme, tengo unas ganas locas de ir a mear. Y tengo miedo. Un tío hecho y derecho que tiene que ir dando las luces cuando tiene que ir al baño, porque imagina que hay un muerto en su sofá.
No falla, me levanto, y tengo que fijar la mirada en la puerta del baño para no ver con el rabillo del ojo ese bulto en el sofá. Sé que está vacío, o eso creo, aunque para mi las sombras dibujan perfectamente la figura de un cuerpo tumbado, inerte, muerto. Pero la lógica es aplastante, cuando dejo el salón, y me dispongo a apagar las luces, el sofá triplaza color sangre está vacío, con sólo un cojín apoyado en el brazo derecho. Pero vacío. Como tiene que ser.
Y ya no aguanto más. Mi vejiga me envía señales inequívocas. Me tengo que levantar, cruzar el salón rápidamente, llegar al baño e ir sembrando el camino de luces como si tuviera siete años.
¡Ya está bien! Y si hoy me paro, y si me detengo y si contemplo un instante ese sofá...

sábado, 5 de marzo de 2011

Deseo que se vayan los vecinos de casa de mi madre, los de abajo.


O se van o voy a cometer una locura. Lo digo en serio. No la dejan descansar, ya son muchas noches sin dormir y con lo mayor que es necesita descansar. Mi madre nunca ha dormido bien. Renqueando, como quien dice, conseguía arrancarle unas horas al descanso. Pero desde que llegaron ellos, es imposible. Están constantemente haciendo ruido. Constantemente, no exagero si digo que les oígo reír a carcajadas en plena madrugada, les oígo mover muebles cuando comienza a amanecer, y golpear las paredes durante todo el día. ¿Qué demonios hacen? Mi madre siempre sufrió de nervios, pero ahora gracias a ellos, entra en unas crisis de angustía que están acabando con ella. Yo noto que mi madre se está consumiendo. Me la van a matar.
Y no lo pienso consentir.

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